Buen Camino!

Siempre me había puesto como objetivo de vida “hacer el Camino de Santiago“, y este junio se alinearon todos los planetas, como suele decirse, y logré hacerlo. Una cosa llevó a la otra, así, de lo mas natural, todo fluyó… y es que las cosas vienen así, cuando tocan.
Hacer el Camino de Santiago es una experiencia que no te pueden contar, sino que tienes que vivirla. Describir que se siente caminando por esos bosques, haciendo camino al andar, recorriendo kilómetro a kilómetro en el Camino es imposible. Ya me gustaría a mi tener las palabras correctas para describir tan buenas energías, tanta emoción junta, esa sensación de paz, olores y sonidos característicos…
Salí con 4 amigas desde Sarria, los últimos 117, 300 kms del Camino Francés. Caminamos cada día un promedio de 25 Kms, esto significa caminar entre 5 y 8 horas diarias. Pero no es tanto el esfuerzo físico, les aseguro que es mental, la acumulación de kilómetros y cansancio sabiendo que por delante te quedan otros muchos kilómetros es muy fuerte. Sin embargo, encontrarte en paisajes tan maravillosos, pueblos acogedores, gente tan cordial, pájaros que te acompañan en el recorrido, bosques de eucaliptos que te sanan los pulmones y rodeada de peregrinos venidos de todas partes del mundo, hacen que nunca te sientas sola, nunca desfallezcas. Cada etapa hace que llegues a tus límites y a veces los sobrepases, pero tan feliz de lograrlo, tan unida a todos los que te acompañan, que todo vale la pena.
La Credencial es algo que debes llevar a mano e ir la sellando por los sitios que te marcan de alguna manera: bares, la fuente del Peregrino, tu hostal, tu Albergue, donde comes o en la Iglesia del pueblo. Cada sello es otro logro, es la prueba de que has pasado por alli, pero la verdadera prueba la llevas dentro de ti.
En mi Camino trabajé varias cosas, la paciencia fue una de ellas, cada cosa llega cuando tiene que llegar, pero sin dejar de caminar, sin dejar de esforzarte. Cada momento se vive a tu manera, no hace falta que la gente que ha pasado por allí te explique si es duro o fácil, será como tu lo enfrentes. El despertar de mis sentidos: reconocer el sonido del rocío, el olor a pueblo, a vacas, a bosque; sentir el polvo del camino en nuestras piernas, con la alergia correspondiente; el rozar de los matorrales y hasta el picor de las ortigas que en algún momento atacaron.
Escuché una frase que me encantó: “Hacer el camino es único y intransferible”, ¡cuanta verdad! Por mas que yo te cuente… tu historia, será otra historia. Pero cuantas vivencias, cuantas cosas se dejan en el Camino y cuántas cosas recoges. Dejas cargas, preocupaciones, lamentos, suspiros y sudores y recoges tantas buenas energías, experiencias y paz interior. Desde ahora, cuando escuche la palabra “Peregrino” o “Buen Camino” será diferente.
Plantearse hacer el Camino puede ser una cuestión de fé, cultural o de espiritualidad simplemente. Pero sea como sea, lo recomiendo, no lo duden ni un momento, es una experiencia única. Hay muchas maneras de hacerlo, opciones para todos los gustos. Todas son válidas, todos los caminos conducen a Santiago. El Camino es uno solo.

Nuestro Video: Click o Click Espero que lo disfrutéis…

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Parte de mi Credencial

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